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Displasia de cadera en perros y gatos

La displasia de cadera en los perros es una enfermedad que provoca graves molestias al animal, dificultándole la realización de actividades cotidianas como andar o correr, y disminuyendo su calidad de vida.

Los perros no son los únicos animales domésticos que pueden sufrir esta dolencia, en los gatos también puede darse, siendo por ejemplo común la artrosis secundaria en el gato geriátrico.

Desde el Hospital Veterinario Nacho Menes te recomendamos que, ante la manifestación de cualquier síntoma extraño en tu mascota, acudas a nuestro centro para realizar un examen completo del animal y podamos atajar, cuanto antes, la enfermedad.

 

Qué es la displasia de cadera en perros

Como bien indica su nombre esta enfermedad se desarrolla en la cadera de nuestro animal, más concretamente, en la articulación coxofemoral, encargada de unir el fémur con la pelvis. En este punto, al no encajar correctamente, la movilidad se ve reducida. La definición de displasia en cualquier articulación es la de:

“una incongruencia que ocasiona entre otros cambios una deformación de las superficies articulares y con el tiempo una osteoartritis secundaria.”

La enfermedad se desarrolla durante toda la vida del animal, pero no llega a manifestarse, por lo general, hasta la edad adulta. La displasia se percibe en muchas ocasiones ya de cachorro, pero es verdad que se vuelve asintomática en la mayoría de los casos, y es en el estado adulto, a partir de los 4 años y medio cuando se manifiesta la artrosis secundaria.  En esta etapa inicial de crecimiento y desarrollo de nuestro perro, la cadera no adopta la forma correcta, sino que se forma incongruente, impidiendo su correcto desarrollo y movimiento.

Hay que destacar que la displasia de cadera es una enfermedad multifactorial en la cual la genética juega un papel importante, por lo que, si conocemos los antecedentes familiares de nuestra mascota, podremos realizar un diagnóstico temprano.

 

Causas y síntomas de la displasia en perros

Muchos son los factores que pueden causar esta enfermedad, desde genéticos a ambientales, pero los factores que influyen en mayor medida a su desarrollo son:

  • La genética. Como comentamos anteriormente es una enfermedad con un componente hereditario.
  • La actividad inadecuada. La realización de ejercicios inapropiados, sobre todo en la etapa de crecimiento, puede favorecer la aparición de la displasia.
  • La obesidad. Desde un punto de vista preventivo, es importante controlar la alimentación de nuestra mascota para no favorecer la displasia. En especial en la etapa de cachorros, pues el sobrepeso es un factor de riesgo. No descuides los primeros cuidados de un cachorro.

Nuestro perro nos enviará señales de alerta que debemos ser capaces de reconocer para poder acudir a un especialista que diagnostique la enfermedad. Los síntomas más habituales que nos pueden alertar, aunque no tienen que manifestarse a la vez ni de manera continua, son:

  • Poca o nula actividad.
  • Debilidad en las patas traseras.
  • Rigidez en la cadera.

Grados de la displasia de cadera

Existen cinco grados diferentes de displasia en perros y en función de donde se encuentre tu mascota, sufrirá más o menos dolor.

  • Grado I. La cadera es normal y no existe displasia
  • Grado II. Ligera sospecha de su existencia.
  • Grado III. Pruebas radiográficas confirman una leve displasia
  • Grado IV. Displasia moderada.
  • Grado V. Displasia grave.

 

Consecuencias de la displasia de cadera

Además de la dificultad para moverse correctamente y los dolores, la displasia de cadera tiende a inflamar los tejidos y debilitarlos, lo que a la larga puede ocasionar osteoartritis, generando mayor inflamación y dolor en el animal.

¿La displasia de cadera en perros tiene tratamiento?

Por desgracia, esta enfermedad no tiene cura, aunque si existen tratamientos como la fisioterapia que pueden aliviar la sintomatología – junto a otros tratamientos farmacológicos que ayudan a su manejo – para mejorar la calidad de vida de nuestro perro.

En otros casos se puede llegar a realizar una intervención quirúrgica. Una opción sería la artroplasia de cabeza femoral, que consiste en eliminar el dolor del roce al amputar esta parte. Pasaría a ser la musculatura la encargada de cargar el peso de las extremidades en tal caso. Después de la operación es necesario realizar un postoperatorio y recurrir a la fisioterapia para ayudarlo a caminar de nuevo. La otra intervención quirúrgica de elección es la prótesis de cadera.

En cualquier caso, en el momento que nuestro perro sea diagnosticado de displasia de cadera, se recomienda seguir un protocolo para evitar que la enfermedad derive en osteartrosis. Para ello se realizará:

  • Control de peso para evitar el sobrepeso, como explicábamos anteriormente, un exceso de kilos puede favorecer el empeoramiento de la enfermedad.
  • Uso de medicamentos y suplementos alimenticios con el fin de ralentizar la enfermedad.
  • Favorecer el movimiento sin llegar al exceso.
  • Controlar el nivel de dolor.
  • Tratamiento fisioterapéutico para controlar el dolor y ralentizar la enfermedad.

Las razas más propensas a sufrir displasia de cadera

Dentro de las razas de perros existen algunas con una incidencia mayor al 20%, que suelen estar asociadas a las razas grandes como el Rottweiler, el Bulldog Inglés, Francés y Americano, el San Bernardo, el Pastor Alemán, el Golden Retriever o el Boyero de Berna.

 

Displasia de cadera en gatos

Como mencionábamos al inicio, los gatos también pueden llegar a sufrir esta enfermedad, que al igual que en los perros, les dificulta el movimiento y genera mucho dolor.

Por lo general, la displasia en gatos es más frecuente en razas como las persas, Maine Coon o los británicos de pelo corto, aunque no quita que otras razas puedan llegar a desarrollarla.

Los síntomas más habituales que nos pueden alertar son:

  • Debilidad en las articulaciones, sobre todo cuando son pequeños.
  • Menor actividad
  • Dificultad para saltar o correr.
  • Patas traseras más juntas de lo normal.
  • Dificultad para levantarse.
  • Cojera intermitente.

gato sobrepeso displasia de cadera

Ahora que ya conoces los síntomas de la displasia de cadera en perros y gatos, te aconsejamos que estés atento a las posibles señales que emita tu mascota y ante la más mínima duda, acudas a nuestro hospital veterinario para realizar un chequeo del animal. Recuerda que cuanto antes se diagnostiquen las enfermedades, menos sufrimiento para nuestros mejores amigos.